Rompiendo las leyes de tus silencios,
coloco decretos en cada estrofa
sonetos que tu grito ahogado esboza en oda
céfiro rodeando la aureola de tu cuerpo.
Esencia trascendente en el oscuro vacío de la nada.
Noches en detrimento y tormentosas,
laureles sobre la frente, dan luz a tus sienes
destilando elixires a tu mente,
espada tallada con fino acero gravada,
defendiendo la puerta tallada,
olisqueando en cada esquina,
acecha la sombra tortuosa.
Aromas que destilan las mañanas,
con el rocío inmaculado adolescente,
inocencia impoluta, por la locura manchada,
tras un velo de fuego incandescente.
como el canto de sirenas embriagadas.
Corazón encadenado al medio rojo púrpura, anaranjado,
oro quimérico que marcó un pasado,
mareas en el océano de las ondas,
fluido de las nubes, Príncipe enmascarado.
Nómada de palabras errantes
trovador de las cortes de amor,
apátrida en senderos de avatares,
¡Poeta eres tú, Athanor¡
El egregor de los rituales mágicos,
alquimista semiótico del amor,
humilde buscador de mil verdades,
dejando en el camino el corazón,
fluido de rosas lunáticas,
azufre, Mercurio y arsénico.
Piedra filosofal lumínica,
beso tus manos bendecidas,
entregando fielmente en cada herida
el amor de mis talismanes sagrados,
martirio de mis metales,
rompiendo las leyes de tus silencios
el arte de hacer oro
remedio contra los males.

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